sábado, 5 de septiembre de 2009
(...)
Tratando de pasar lo más inadvertida posible me cuelgo de su clave de sol, me quedo fija en su boca, pero sigo hablando y miro otra vez el suelo; y para variar cuando miro, me está mirando y a veces sonríe, y después mira al suelo, se saca la sonrisa, y vuelve otro punto. Y yo me contengo y lo miro lo más que puedo sin que él pueda ver que una parte de mí se muere por una parte de él, por su boca con la sonrisa contínua incluso cuando se supone que está serio. Y finjo demencia, ataraxia. Y no es tan difícl comparado con finjir neutralidad en medio de nuestros diálogos cibernéticos, pretendo naturalidad y por una milésima de segundo sus huellas quedan impresas en las mías. Pero trato de evitarlo (o eso me gusta decir) lo suelto despacio, en medio de una despedida con una sonrisa cordial llena de nada. Él no me hace ninguna pregunta personal. Y cuando toca vernos otra vez, sin querer, más bien por un tema paralelo a nosotros, camina con el mismo cuidado con que mira, mientras espera que parta la clase. Y por momento juraría que... pero debe ser autosugestión. Y ahí está de nuevo esa sonrisa, y mi naturalidad para que ni yo me de cuenta, y creo que lo hago bien, porque no le doy ninguna certeza jamás. Ni a él ni a mí. Le respondo la sonrisa de vez en cuando, pero pensando en cualquier otra cosa para que no note nada, y yo pueda volver a mirar su boca de queriéndola para mí. Y finjo la ataraxia de la manera más creíble que puedo, para terminar con esto cuando quiera. Pero No todabía.
Datos personales
- yasna
- la florida, santiago, Chile
- A veces siento que mi nombre me condena. Ahora estoy pasando por mis 18 otoños amarillos. Y la verdad no ah sido nada dificil. Disfruto de las cosas simples de la vida, Disfruto de las sonrisas, mías y ajenas, también delos abrazos. A mi locura no se definirla, solo sé que me permite descubrir y descubrirme. Soy soñadora por naturaleza, me cuesta mantener atados los pies a la tierra, a veces eso me juega en contra, convivo con sentimientos que solo encuentran lugar en mis ilusiones. Aunque hoy preferiría dejar mi alma al descubierto, muchas veces la escondo bajo mi piel para que no sienta los espasmos de la realidad que se avecina -contra mis huesos- sin remordimientos.