miércoles, 21 de enero de 2009

(...)

Y siempre todo es tan igual. Y siempre, todos los ríos desembocan en el mismo cauce. Y siempre, siempre tú.

Tanto abrigarse el alma y enjaularla para terminar pensando en ti. Tanto escaparle a un sentimiento que solo existe en mí, a un interminable pasado que se repite una y mil veces en mi presente, tanto todo para que siempre seas tú.

Todas las cicatrices me llevan a tu piel, y con un segundo de tus frases superfluas ya sonrío. ¡Y cómo duele! Cómo duele un mundo paralelo lleno de ilusiones destruidas, duele y destroza saberme tan débil, tan vulnerable a tu mirada. Duelen el alma y los ojos cargados de lágrimas a punto de lanzarse a recorrer las mejillas.

Y después de todo, lo más paradójico, lo que más duele y asfixia es mi verborragia, mi inútil verborragia. Tener la boca saturada de palabras, hablar y, en realidad, no decir nada; censurar los sentimientos; hacer de cuenta que desde hace años no me pesa el alma. Siempre pretendiendo arraigarme a otras personas, amarrar mis ilusiones a extraños. Y siempre que las ilusiones se derrumban… volver a ti.

Y sí, quizás, todo es en vano. Desde querer desprenderme del pasado hasta llorar por las nuevas ilusiones rotas, dando un paseo por las ganas de arrancarme el corazón, los intentos de comenzar una vez más, los deseos de encontrar lo que busco. Quizás todo es en vano porque, cuando me doy cuenta, siempre termino llorando por ti. Quizás todo es en vano porque, después de todo, tu sombra siempre termina opacándome los días.

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la florida, santiago, Chile
A veces siento que mi nombre me condena. Ahora estoy pasando por mis 18 otoños amarillos. Y la verdad no ah sido nada dificil. Disfruto de las cosas simples de la vida, Disfruto de las sonrisas, mías y ajenas, también delos abrazos. A mi locura no se definirla, solo sé que me permite descubrir y descubrirme. Soy soñadora por naturaleza, me cuesta mantener atados los pies a la tierra, a veces eso me juega en contra, convivo con sentimientos que solo encuentran lugar en mis ilusiones. Aunque hoy preferiría dejar mi alma al descubierto, muchas veces la escondo bajo mi piel para que no sienta los espasmos de la realidad que se avecina -contra mis huesos- sin remordimientos.